Implicaciones del Boicot a los Libros de Texto Gratuitos en la Agroindustria michoacana.
Dr. Horacio Erik Avilés-Martínez
Estimados amigos de Agencia Informativa Michoacana, agradezco el espacio al Lic.Arturo Bravo Esquerra, quien además de ser el director de este espacio informativo importancia cada vez más relevante, es un gran amigo que muestra interés por el debate en torno al más trascendente de los grandes temas de Michoacán: la educación.
Esta semana me encontré con que Michoacán mantiene niveles menores en diversos renglones de la innovación en relación con el comportamiento nacional, como en la creación de nuevos productos, mejora de procesos de trabajo y certificación de procesos, de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Esto, vislumbrado desde la óptica de que como jóvenes nos encontramos con el tabú de ingresar a un mercado laboral cada vez más dinámico, cambiante, es sin duda muy relevante. El mercado laboral es un subsistema que cambia constantemente de forma, que se flexibiliza, se adapta y muta.
Asimismo, se nos presenta reiteradamente la disyuntiva: emprender ó ser empleado. Tal parece que hay que aprender a vivir en ambos mundos, pero no se nos muestra cómo. El mundo para el joven recién egresado pareciera estar cerrado, se presenta como un sistema del cual simplemente no formamos parte. Sin embargo, hay muchos cabos sueltos, muchas pistas que seguir para ir logrando la anhelada inserción social y laboral.
¿Cuál es la contraseña para ingresar a este mágico mundo en donde nos depara una vida laboral a la que habremos de consagrar nuestros mejores años? Sin duda, la respuesta es una buena educación. Lograr entender las posibilidades enormes de inclusión social radica por una parte en un sólido currículum vitae y por otra, en entender adecuadamente la realidad y anticipar las mejores oportunidades de bienestar y desarrollo para nuestras propias vidas.
Visto así, vivir mejor radica en buena medida en saber comprender nuestro Universo, y para ello, qué mejor que haber asistido a la universidad, institución que ha sido durante siglos la encargada de mostrar el mundo a los jóvenes ansiosos de capilaridad y movilidad social.
Afortunada y paulatinamente, las famosas redes de poder, compadrazgos y recomendaciones poco a poco palidecen en nuestra sociedad. Ese gran mal del pasado que coartó las aspiraciones de jóvenes talentosos poco a poco es erradicado. Cada vez nos encontramos con mayores oportunidades de competir por un empleo. Aunque siga existiendo desempleo, las vacantes cada vez se concursan más y los más aptos son capaces de llegar a ocupar mejores puestos, más afines con su vocación y por ende, mejor remunerados.
Es innegable que el contar con una buena educación representa certidumbre para el empresario, para el gobierno, para la sociedad en general, pero principalmente es seguridad para los padres de familia, que se esfuerzan para dejar la mejor de las herencias a sus hijos: la transformación y desarrollo de las mejores capacidades de su ser.
A nivel global, la estrecha vinculación entre la educación y los negocios parece ser cada vez mejor entendida por la comunidad internacional. Michoacán no es la excepción, poco a poco ha permeado un interés por formarse en materia de negocios y ya a estas alturas contamos en escuelas públicas y privadas con licenciaturas y maestrías en Comercio Exterior, e incluso contamos en Morelia con un Doctorado en Ciencias en Negocios Internacionales, acreditado ante CONACYT.
Sin embargo, la educación básica en Michoacán, tanto pública como privada, no es la más competitiva de nuestro país, ni tampoco nuestro país es el que brinda la educación más competitiva a nivel mundial. Somos el país situado en último lugar de entre 40 países que conforman a la OCDE. Y Michoacán suele ocupar los últimos peldaños de la clasificación nacional en indicadores tan importantes como deserción, reprobación y cobertura escolar.
Esto, en palabras de Alejandro Ramírez Magaña, significa que si la educación nacional fuese un tren –uno muy lento por cierto- los michoacanos estaríamos en el caboose, luchando por permanecer desenganchados del resto del convoy.
En particular, entre uno de los obstáculos mayores para la competitividad que ubico en el sector agroindustrial -que está determinado como prioritario por los diferentes estudios sobre la competitividad de nuestro estado-, está el hecho de que se esté regresando al Plan ‘93, con la ya firmada y convenida reimpresión de libros de texto gratuitos en educación básica. Esto es, por un acuerdo signado entre la SEE y el CNTE, en Michoacán se reimprimirán 996,000 libros de texto gratuito para educación básica, cuyos contenidos datan de 1993.
Independientemente del dispendio que ello implica, ¿sabrán los articuladores de esta medida que, aunque las materias de español y matemáticas no sufrieron en ese periodo demasiadas modificaciones, las ciencias y las humanidades sí?
¿Qué postura asumirán los responsables de la firma de este convenio SEE- CNTE ante la notoria carencia de un tema de tal trascendencia como la aparición y desarrollo de las ciencias genómicas?
¿Sabrán que existe una carrera denominada Licenciatura en Genómica Alimentaria en una universidad pública en Michoacán, la Universidad de la Ciénega del Estado de Michoacán de Ocampo? ¿Ponderarán el duro boicot que implica a la citada carrera el que no aparezcan contenidos de tal índole en los libros de texto de educación básica de los niños michoacanos? Habrá que esperar a que los libros “Del Rincón” que edita la SEP y la libertad de cátedra saquen la cara por un tema tan relevante sobre el cual hay que despertar curiosidad en el educando desde muy temprana edad.
Mientras tanto, hoy en Michoacán, y a pesar de la vocación productiva manifiesta de la entidad, sólo un 3.5 por ciento de los estudiantes de nivel superior están matriculados en carreras de ciencias agrícolas. ¿Cómo se reparará el vacío educacional que permanecerá al menos hasta el bachillerato en los alumnos?
Ante tal situación, los michoacanos necesitamos emprender una gran brigada en nuestra entidad para lograr que nuestros hijos sean capaces de concebir el mundo de la manera en la cual lo entienden los jóvenes de los países competitivos. Qué tengan altas capacidades en ciencias, en comprensión lectora y en matemáticas, con amplias capacidades de crítica y análisis, verdaderas herramientas para seguir aprendiendo por cuenta propia y todo ello, con una profunda identidad territorial. Sin perder lo propio, pero rescatando lo mejor de lo ajeno.
Recordemos que al sistema educativo michoacano lo conformamos el gobierno estatal, la representación federal en materia educativa, el Congreso del Estado, los sindicatos magisteriales, los maestros, los padres de familia y nuestros hijos. De todos estos integrantes, destacan los padres de familia y alumnos como los más independientes y capaces de desarrollar la educación en Michoacán, capaces de catalizar el status quo a favor de la educación en Michoacán. Por ende, el exhorto es para comprometernos más con la educación de nuestros hijos. Hay que asegurarnos de que nuestros hijos asistan en las mejores condiciones posibles para el aprendizaje, que hagan su tarea, que tengan acceso a información suplementaria a la brindada en el aula de clases, pero también hay que exigir mejores resultados a las autoridades educativas.
Estoy a sus órdenes en eaviles@mexicanosprimero.org