Dr. Horacio Erik Avilés Martínez.
Estimados amigos, no hay plazo que no se cumpla y finalmente se nos vino la semana del Bicentenario. Aderezada por un decreto que declara asueto los días 15, 16 y 17 de septiembre, así como la destinación de miles de millones de pesos a la realización de actividades conmemorativas públicas en toda nuestra nación, la mayoría de los mexicanos disfrutaremos de cinco días inhábiles en los cuales estaremos realizando festividades en torno al aniversario del inicio de la gesta independentista, con el Grito de Dolores.
Esperemos que tales medidas tengan un efecto positivo en la formación en Historia de los estudiantes de primaria y secundaria en nuestro país, y sea al menos suficiente para en alguna medida subsanar las tremendas lagunas en la formación en temas históricos que evidenció la Prueba ENLACE, incluso por encima de las matemáticas en ciertos grados, niveles, modalidades y entidades federativas. En promedio, ocho de cada diez estudiantes de nivel básico poseen conocimientos insuficientes de Historia, lo cual no deja sino un sabor amargo ante la irreverente ironía con la cual una prueba censal arremete contra nuestra ligereza de ánimo y nos sitúa en la realidad del desconocimiento de la respuesta a una pregunta elemental como es de dónde venimos.
La encuesta que realizó Mitofsky hace apenas un mes entre la ciudadanía también evidenció la ignorancia en la cual nos encontramos sumidos al respecto, al señalar que solamente uno de cada seis mexicanos conoce la fecha de consumación de nuestra Independencia. Sólo el cuarenta y cuatro por ciento de los universitarios conocen el nombre del primer Presidente de México. Se dice que el que olvida su pasado está condenado a repetirlo, pero en asuntos históricos, parece no ser necesario recordar adecuadamente lo aprendido para culminar adecuadamente la formación universitaria.
Por ello, hay que plantearnos adecuadamente cómo vamos a aprovechar este asueto. El tiempo libre es difícil porque casi siempre se nos presenta como extra, oportuno, licencioso y pertinente para olvidarnos de los problemas cotidianos. En particular, parece más que evidente que es una gran oportunidad para, simbólicamente, calzarnos nuestro gabán y sombrero y festejar dormitando bajo un nopal, mientras transcurre el tiempo hasta llegar al lunes veinte a retomar nuestras actividades cotidianas.
Actualmente, se ha dado por llamar a la presente, “Generación del Bicentenario”. Becas Bicentenario, autos del Bicentenario, etcétera. Ya pareciera ser más un slogan que una verdadera reflexión conmemorativa, incitando a transformar nuestra realidad, a retrotraer nuestras acciones cotidianas a un contexto como el novohispano, para poder mejor vivenciar la trascendencia de nuestras acciones a través de la interpretación asertiva de nuestra historia.
Para tal efecto, parece imposible dejar de tener en cuenta en todo momento que en la memoria colectiva de nuestro país, tal pareciera que al arribar el último cuatrimestre del décimo año de cada siglo subsecuente, habrá una revuelta armada que transformará el sistema político imperante en nuestra nación. Por ello, se entiende la lógica del mutis, de la celebración llana. Se entiende pero no se justifica. El argumento sería porque tal vez, con la tecnología armamentista que existe en estos tiempos, nuestro país no soportaría otra lucha intestina de tal magnitud. Por supuesto, como en todo ejercicio de violencia, los más perjudicados ante cada embate, son los más indefensos, esto es, los niños, los jóvenes, las mujeres, los discapacitados, los más pobres. Vale entonces la pena aminorar la presión social a través de festividades simplemente. Si no la podemos dotar de significado, al menos puede venderse. Esto es, preservar los íconos a costa de perder sus significados.
Ante tal contexto, debería ser entonces impensable lograr un cambio social en nuestro país por medios violentos. Las alternativas están al alcance de la confianza y capacidad de articulación social de todos nosotros.
En el largo plazo, tal vez la alternativa más sólida y eficaz que pueda llegar a existir, a la vez que sumamente pacífica y encomiable, es mediante la educación. Pero una educación de calidad, que logre incitar a la reflexión de todos.
Pero estos recuerdos de los orígenes de nuestra patria, si son adecuadamente interpretados por los ciudadanos mexicanos pueden trocarse en una memoria de corto plazo, viva, con una agenda de ingentes cabos sueltos y reclamos de justicia social que han quedado en el pasado.
Por ello, una de las peores tragedias que pueden ocurrir a una nación es el olvido, que es tal vez el peor enemigo existente de la conformación de ciudadanía. Cuando olvidamos nuestras leyes, nuestros valores, nuestra identidad, nuestro legado, estamos próximos a dejar de ser merecedores a ser llamados ciudadanos.
La responsabilidad de organizar los festejos públicos, la de guiar los destinos de los recursos públicos hacia actividades alegóricas de la Independencia de México, recae en los funcionarios, pero la responsabilidad de repensar nuestra historia, de reinventar nuestra concepción de nación, socializarla y hacerla vigente en nuestro microcosmos es individual y completamente inalienable.
Cada uno de nosotros somos una microhistoria que está siendo vivida en una cáscara de nuez flotando en el mar de mexicanos. ¿Cómo sortear las tempestades? Tal vez uniéndonos, la solidaridad humana es la única manera de alcanzar el bien mayor y la comprobación de tal axioma está escrita con letras de oro en la historia de la especie humana.
Y en ello, sin duda desempeña un papel muy importante la historia, que hay que redimensionar, que hay que imaginar Por ejemplo: ¿qué haríamos en el lugar de cada uno de esos próceres que mencionan los libros?, es decir, si nuestra vida se llevase al pasado doscientos años ¿hubiéramos sido conspiradores, realistas, moderados, liberales? ¿hubiésemos sido personas normales, apoyaríamos el movimiento independentista con nuestras acciones cotidianas?, ¿hubiéramos sido solamente apáticos o traidores? Y así hasta el infinito, en donde la capacidad de introspección es la única limitante.
Esos tres días sirvan para reflexionar y hacer conciencia respecto a cuestiones como qué es lo que nos falta en nuestro país, en nuestro entorno, y qué estamos dispuestos a sacrificar para lograrlo. Cuáles son los temas, cuál es la agenda independentista que nos embarga a los ciudadanos. Cuál de los problemas puede solucionarse más próximamente con la acción consensuada y decidida de todos los mexicanos, de nuestros vecinos, de nuestra familia.
Ejercicios como el que líneas arriba propongo al amable lector considero puede repercutir en que tengamos mejor puesta la bandera los mexicanos y salgamos a cumplir con nuestros deberes cotidianos con una conciencia más profunda y fresca, por supuesto, si aún guardamos un pequeño luto y admiración por quienes se aventuraron a derrocar un régimen desigual e injusto en aras de lograr un bien mayor para una nación aún en gestación.
En particular, en Michoacán es un gran momento para que exista una conspiración contra un enemigo implacable, que es más antiguo, omnipresente, antidemocrático, injusto, traicionero y controlador que el propio ejército realista de hace 200 años: el rezago educativo. En el cómo, en el cuánto, en el quiénes, en el alcance prospectivo de las políticas que se puedan hacer, es en donde hay que centrarnos, pero no perdernos en el camino. En caso de no recibir ese gran llamado por parte de los actores públicos, de los responsables de las políticas educativas en la entidad, deberemos de ser lo suficientemente conscientes como para comenzar a brindar mayor atención a la educación de nuestros hijos, vecinos y jóvenes que nos rodean. ¡Pero sin olvidarnos de educarnos a nosotros mismos!
Las razones sobran, las cifras son apabullantes. Desempleo, migración, “ninis”, delincuencia organizada, etc. Las recientes cifras del INEA, que sitúan a Michoacán en el segundo lugar nacional en rezago educativo no dejan lugar a dudas: el principal enemigo de nuestro estado es el rezago educativo y superarlo es lo más redituable en el largo plazo que podemos realizar.
Reitero, la historia nos señala precisamente que la mejor de las respuestas no es la vía armada. Sino la organización de la sociedad civil la que puede, en esfuerzo inteligente y estratégico, ir derrocando las tendencias que nos sumergen en el mal vivir, para lograr una independencia cívica, generada por ciudadanos comprometidos, participativos y con las manos inmersas en el problema, construyendo la solución, para que seamos recordados como una generación del esfuerzo.
Por supuesto, en todo lo dicho anteriormente aún queda un enorme vacío por llenar: la transmisión que haremos del legado histórico a las próximas generaciones. Cuando platiquemos a nuestros hijos o alumnos que en 1810 se levantaron en armas los mexicanos para sacudirse el yugo español, que en 1910 se gestó una revolución para acabar con la dictadura de Porfirio Díaz, sin duda nos preguntarán: ¿y qué pasó en 2010? Tendremos que ir preparando nuestro inventario para entregar buenas cuentas del derrotero de nuestra nación a los próximos mexicanos, quienes en unos cuantos años estarán realizando cuestionamientos inquisitivos a los adultos que en este año pudimos realizar un esfuerzo significativo por transformar esta realidad que a millones de mexicanos y michoacanos en particular lacera cotidianamente.
Estoy a sus órdenes en eaviles@mexicanosprimero.org
Semana Educativa
miércoles, 15 de septiembre de 2010
martes, 14 de septiembre de 2010
Las Habilidades Mejor Pagadas en el Mercado Laboral
Dr. Horacio Erik Avilés Martínez
El Dr. Reyes S. Tamez Guerra, Secretario de Educación Pública en nuestro país en el periodo 2000 -2006 -por cierto, el único en varios decenios que ha completado su periodo- estuvo en Morelia hace unos días a invitación del SNTE, brindando una conferencia y opinó en abundancia respecto a las necesidades del mercado laboral y el trabajo que hacen desde su partido político, el PANAL, del cual es coordinador parlamentario en la Cámara de Diputados.
Más allá de las filiaciones políticas y sindicales, hay que reconocerle al Dr. Tamez su enorme experiencia abrevada por la gran cantidad de cargos que ha recorrido durante su vida profesional.
En especial, su conferencia se concentró en explicar el contexto y los esfuerzos que realiza el partido político en el cual milita, para empatar el sistema educativo con el entorno laboral. Hay que señalar que es un tema que tiene muchas aristas, dado que la izquierda tradicionalmente ha criticado el accionar del gobierno ante los intereses de los grandes capitales internacionales. Sin embargo, eludir la magnitud de los fenómenos que ya nos rebasaron por completo es negar la realidad.
Por ende, lo mejor es comprender adecuadamente el panorama internacional y tomar decisiones con una visión de que seamos los ganadores en esta cuestión territorial. En particular, de esta conferencia que brindó el Dr. Tamez es muy valiosa la manera en la cual organiza la serie de estudios con los cuales argumenta su posición legislativa.
Ello lo hace, por ejemplo, reseñando datos internacionales, que sitúan a los jóvenes recién incorporados en una situación plena de frenesí, ya que por ejemplo, citó a la Secretaría del Trabajo de los EE.UU., organismo que calcula que una persona desempeñará hasta 14 trabajos diferentes antes de cumplir 38 años.
Asimismo hizo hincapié en la cantidad de información que se maneja actualmente en el mundo, la cantidad de información a la cual estamos expuestos cotidianamente, se duplica cada dos años.
Por otra parte, lamentó que escasamente en nuestro país apenas estaremos alcanzando la cifra de de 20,000 personas con doctorado concluido. Lo cual agudiza nuestra situación en un contexto global, en virtud de que ocho de cada diez nuevos empleos son para los denominados "trabajadores del conocimiento", que no son sino aquellos que manipulan, organizan y crean conocimiento nuevo, es decir, ya no son los tradicionales obreros que manufacturan productos tangibles o servicios llanamente, sino que el principal activo es el generar conocimiento.
En línea con las citadas cuestiones, como una de las cuestiones medulares de la conferencia, el Dr. Tamez mencionó que al momento de elegir trabajadores, las empresas ponderan en este orden las habilidades que poseen los aspirantes.
1. Asumir responsabilidades, tomar decisiones
2. Planificación, coordinación y organización
3. Habilidad para resolver problemas
4. Trabajar bajo presión
5. Habilidad en comunicación oral
6. Trabajo en equipo
7. Iniciativa
8. Pensamiento crítico
9. Habilidad en comunicación escrita
10. Conocimiento metodológico en el campo específico
11. Conocimiento teórico del campo específico
Es en verdad impresionante observar como el conocimiento teórico, el dominio del área de estudio que involucraron los estudios universitarios está en el undécimo lugar, lo cual puede interpretarse como que es algo que las empresas asumen o brindan por sentado que todos los egresados dominan. Entonces hay que planificar nuestra vida profesional con un enfoque de lograr dominar la toma de decisiones, la planificación y resolución de problemas, la comunicación oral y escrita, el trabajo en equipo, la iniciativa, el pensamiento crítico y enfocarnos más en el cómo abordar los problemas inherentes a nuestra área de especialización que en propiamente, memorizar los conceptos y definiciones.
Asimismo, es de preocuparse el hecho de que solamente uno de cada cien niños en el país obtuvieron un puntaje de excelencia en Español en la Prueba ENLACE 2010, cuyos resultados fueron divulgados el pasado 31 de agosto. Las habilidades de comunicación están en franco riesgo.
Podríamos seguir desmenuzando cada uno de estos factores hasta lograr compararlo con las habilidades propias, pero considero que esa es materia de reflexión para el amable lector, por lo cual cierro con algunas preguntas que me hago y espero responder en otra oportunidad. La conferencia, considero, fue fructífera y provocadora en cuanto a la introspección y el análisis de los sistemas educativo y laboral en la entidad.
Por ello, me hago las siguientes preguntas y se las comparto con la mejor de las intenciones:
¿Hasta qué punto poseemos las habilidades que valoran las empresas? ¿Hasta dónde transformaría nuestra situación laboral e incluso cívica, familiar, de pareja, etcétera, el lograr ser un poco mejores en estos aspectos que son los que las empresas valoran más? Y por supuesto, ¿cuál ha sido el costo en nuestras vidas de haberlas poseído o carecido de ellas en los momentos más decisivos de nuestras existencias?
Estoy a sus órdenes en erik.aviles@gmail.com
El Dr. Reyes S. Tamez Guerra, Secretario de Educación Pública en nuestro país en el periodo 2000 -2006 -por cierto, el único en varios decenios que ha completado su periodo- estuvo en Morelia hace unos días a invitación del SNTE, brindando una conferencia y opinó en abundancia respecto a las necesidades del mercado laboral y el trabajo que hacen desde su partido político, el PANAL, del cual es coordinador parlamentario en la Cámara de Diputados.
Más allá de las filiaciones políticas y sindicales, hay que reconocerle al Dr. Tamez su enorme experiencia abrevada por la gran cantidad de cargos que ha recorrido durante su vida profesional.
En especial, su conferencia se concentró en explicar el contexto y los esfuerzos que realiza el partido político en el cual milita, para empatar el sistema educativo con el entorno laboral. Hay que señalar que es un tema que tiene muchas aristas, dado que la izquierda tradicionalmente ha criticado el accionar del gobierno ante los intereses de los grandes capitales internacionales. Sin embargo, eludir la magnitud de los fenómenos que ya nos rebasaron por completo es negar la realidad.
Por ende, lo mejor es comprender adecuadamente el panorama internacional y tomar decisiones con una visión de que seamos los ganadores en esta cuestión territorial. En particular, de esta conferencia que brindó el Dr. Tamez es muy valiosa la manera en la cual organiza la serie de estudios con los cuales argumenta su posición legislativa.
Ello lo hace, por ejemplo, reseñando datos internacionales, que sitúan a los jóvenes recién incorporados en una situación plena de frenesí, ya que por ejemplo, citó a la Secretaría del Trabajo de los EE.UU., organismo que calcula que una persona desempeñará hasta 14 trabajos diferentes antes de cumplir 38 años.
Asimismo hizo hincapié en la cantidad de información que se maneja actualmente en el mundo, la cantidad de información a la cual estamos expuestos cotidianamente, se duplica cada dos años.
Por otra parte, lamentó que escasamente en nuestro país apenas estaremos alcanzando la cifra de de 20,000 personas con doctorado concluido. Lo cual agudiza nuestra situación en un contexto global, en virtud de que ocho de cada diez nuevos empleos son para los denominados "trabajadores del conocimiento", que no son sino aquellos que manipulan, organizan y crean conocimiento nuevo, es decir, ya no son los tradicionales obreros que manufacturan productos tangibles o servicios llanamente, sino que el principal activo es el generar conocimiento.
En línea con las citadas cuestiones, como una de las cuestiones medulares de la conferencia, el Dr. Tamez mencionó que al momento de elegir trabajadores, las empresas ponderan en este orden las habilidades que poseen los aspirantes.
1. Asumir responsabilidades, tomar decisiones
2. Planificación, coordinación y organización
3. Habilidad para resolver problemas
4. Trabajar bajo presión
5. Habilidad en comunicación oral
6. Trabajo en equipo
7. Iniciativa
8. Pensamiento crítico
9. Habilidad en comunicación escrita
10. Conocimiento metodológico en el campo específico
11. Conocimiento teórico del campo específico
Es en verdad impresionante observar como el conocimiento teórico, el dominio del área de estudio que involucraron los estudios universitarios está en el undécimo lugar, lo cual puede interpretarse como que es algo que las empresas asumen o brindan por sentado que todos los egresados dominan. Entonces hay que planificar nuestra vida profesional con un enfoque de lograr dominar la toma de decisiones, la planificación y resolución de problemas, la comunicación oral y escrita, el trabajo en equipo, la iniciativa, el pensamiento crítico y enfocarnos más en el cómo abordar los problemas inherentes a nuestra área de especialización que en propiamente, memorizar los conceptos y definiciones.
Asimismo, es de preocuparse el hecho de que solamente uno de cada cien niños en el país obtuvieron un puntaje de excelencia en Español en la Prueba ENLACE 2010, cuyos resultados fueron divulgados el pasado 31 de agosto. Las habilidades de comunicación están en franco riesgo.
Podríamos seguir desmenuzando cada uno de estos factores hasta lograr compararlo con las habilidades propias, pero considero que esa es materia de reflexión para el amable lector, por lo cual cierro con algunas preguntas que me hago y espero responder en otra oportunidad. La conferencia, considero, fue fructífera y provocadora en cuanto a la introspección y el análisis de los sistemas educativo y laboral en la entidad.
Por ello, me hago las siguientes preguntas y se las comparto con la mejor de las intenciones:
¿Hasta qué punto poseemos las habilidades que valoran las empresas? ¿Hasta dónde transformaría nuestra situación laboral e incluso cívica, familiar, de pareja, etcétera, el lograr ser un poco mejores en estos aspectos que son los que las empresas valoran más? Y por supuesto, ¿cuál ha sido el costo en nuestras vidas de haberlas poseído o carecido de ellas en los momentos más decisivos de nuestras existencias?
Estoy a sus órdenes en erik.aviles@gmail.com
miércoles, 1 de septiembre de 2010
Transparencia Educativa y Prospectiva Ciudadana
Dr. Horacio Erik Avilés Martínez
El pasado 25 de agosto, se llevó a cabo en Morelia, el Foro Informativo de Experiencias Exitosas de Proyectos de Desarrollo Integral en otros Estados, el cual fue convocado por la Fundación Ciudadana para el Desarrollo Integral de Michoacán, A.C., la cual es una iniciativa ciudadana que busca potencializar el desarrollo integral de nuestra entidad de manera prospectiva, y está presidida por el Lic. Roberto Ramírez Delgado, apoyado muy de cerca por el Arq. Diego Vilchis y el C.P. Fernando Rodríguez Herrejón.
Es de destacarse que fue evento que fue completamente gratuito y accesible para todo público, lo cual denota el vigor de una generación de empresarios con responsabilidad social que están haciendo presencia importante en la entidad, mediante el análisis estratégico de los éxitos en otras entidades.
Además del acto de presencia que hicieron muchos actores políticos y gubernamentales muy destacados en la entidad, así como académicos y empresarios de renombre, fue de notarse la riqueza de los contenidos vertidos por los foristas, así como su fluida interacción hacia los asistentes.
Los ponentes fueron el ex gobernador de Guanajuato, Carlos Medina Plascencia; el Director del Consejo para el Desarrollo Económico de Sinaloa (Codesin), Sergio Esquer Peiro; y el empresario chihuahuense Enrique Terrazas Torres.
Durante la dinámica del mismo, un hecho fue de notarse: la creciente preocupación por los indicadores educativos. De parte del público asistente se observaron coincidencias, tanto de parte de los académicos presentes, como de los actores sindicales, tales como el Profr. Sarbelio Molina, líder estatal del SNTE, quienes señalaron la importancia de lograr medidas que permitan mejorar el sistema educativo estatal.
Más aún, los ponentes dedicaron un espacio importante dentro de sus presentaciones para abordar el rubro de la educación. Por ejemplo, dentro de los indicadores de estudios prospectivos, la tendencia parece ser la de brindar mayor ponderación a las cifras educativas para determinar la competitividad territorial. Remarcaron que no es posible tratar de atraer inversiones a nuestra entidad sin poder mostrar un panorama concreto acerca de la realidad educativa estatal.
Por ejemplo, se mostró el panorama de que en Sinaloa, dentro del Consejo para el Dessarrollo Económico, manejan cinco grandes temas, en los cuales desglosan 178 proyectos estratégicos en 24 vertientes. Uno de esos cinco pilares es el aspecto educativo, en donde brindan seguimiento a tres indicadores: los resultados de la Prueba ENLACE, los resultados del Examen Nacional de Conocimientos y Habilidades Docentes y la deserción Escolar. Aunque son solamente tres, es de notarse el esfuerzo que se realiza por concebir y medir la competitividad territorial desde una perspectiva sistémica, integral, que permita tener el pulso de factores tan trascendentes como el educativo, que por supuesto está más que demostrado, incide directamente en el desarrollo empresarial, en la atracción de inversiones, en el Índice de Desarrollo Humano, etc.
Aprendiendo la lección, es evidente que para nuestra entidad se infiere la importancia de dotar de validez y confiabilidad a las cifras que se manejen en torno a los avances y retrocesos en los diferentes aspectos del sistema educativo. Asimismo, generar modelos replicables, homogéneos, metodológicamente impecables sin duda son atribuciones de las autoridades educativas, que deben ser cumplimentadas a saciedad, aunque igualmente importante es permitir a los mexicanos deseosos de invertir, que conozcan con certidumbre qué terreno pisan, sobre todo en el ámbito educativo, que por su naturaleza, debe mostrar el magisterio en la transparencia de las cifras, en la construcción de los indicadores, en la honestidad hacia los ciudadanos.
Más aún, desde la lógica territorial en cierta forma todos somos empresarios cuando decidimos elegir en dónde radicar; cuando no tenemos bien alguno sino lo que traemos puesto y decidimos probar fortuna laborando y radicando en determinado lugar. Por ello, desde la misma óptica, emigrar es decidir dejar de apostarle a lo improductivo, a lo que no nos satisface. A ellos, a quienes tienen derecho a elegir un mejor futuro, es inhumano engañarlos, en un afán de disminuir los indicadores de migración y lograr preservar las carreras políticas de unos cuantos. Hay que hacer conciencia de que la prospectiva ciudadana se dará de mejor manera a través de conocer mejor qué terreno se pisa y si vale la pena seguir habitando en determinado lugar. A la vez, la transparencia, validez y confiabilidad que exista en los indicadores educativos, permitirá acrecentar la confianza ciudadana y robustecer la identidad territorial. ¿Cómo apostarle a lo que no se puede calcular?
Estoy a sus órdenes en erik.aviles@gmail.com
El pasado 25 de agosto, se llevó a cabo en Morelia, el Foro Informativo de Experiencias Exitosas de Proyectos de Desarrollo Integral en otros Estados, el cual fue convocado por la Fundación Ciudadana para el Desarrollo Integral de Michoacán, A.C., la cual es una iniciativa ciudadana que busca potencializar el desarrollo integral de nuestra entidad de manera prospectiva, y está presidida por el Lic. Roberto Ramírez Delgado, apoyado muy de cerca por el Arq. Diego Vilchis y el C.P. Fernando Rodríguez Herrejón.
Es de destacarse que fue evento que fue completamente gratuito y accesible para todo público, lo cual denota el vigor de una generación de empresarios con responsabilidad social que están haciendo presencia importante en la entidad, mediante el análisis estratégico de los éxitos en otras entidades.
Además del acto de presencia que hicieron muchos actores políticos y gubernamentales muy destacados en la entidad, así como académicos y empresarios de renombre, fue de notarse la riqueza de los contenidos vertidos por los foristas, así como su fluida interacción hacia los asistentes.
Los ponentes fueron el ex gobernador de Guanajuato, Carlos Medina Plascencia; el Director del Consejo para el Desarrollo Económico de Sinaloa (Codesin), Sergio Esquer Peiro; y el empresario chihuahuense Enrique Terrazas Torres.
Durante la dinámica del mismo, un hecho fue de notarse: la creciente preocupación por los indicadores educativos. De parte del público asistente se observaron coincidencias, tanto de parte de los académicos presentes, como de los actores sindicales, tales como el Profr. Sarbelio Molina, líder estatal del SNTE, quienes señalaron la importancia de lograr medidas que permitan mejorar el sistema educativo estatal.
Más aún, los ponentes dedicaron un espacio importante dentro de sus presentaciones para abordar el rubro de la educación. Por ejemplo, dentro de los indicadores de estudios prospectivos, la tendencia parece ser la de brindar mayor ponderación a las cifras educativas para determinar la competitividad territorial. Remarcaron que no es posible tratar de atraer inversiones a nuestra entidad sin poder mostrar un panorama concreto acerca de la realidad educativa estatal.
Por ejemplo, se mostró el panorama de que en Sinaloa, dentro del Consejo para el Dessarrollo Económico, manejan cinco grandes temas, en los cuales desglosan 178 proyectos estratégicos en 24 vertientes. Uno de esos cinco pilares es el aspecto educativo, en donde brindan seguimiento a tres indicadores: los resultados de la Prueba ENLACE, los resultados del Examen Nacional de Conocimientos y Habilidades Docentes y la deserción Escolar. Aunque son solamente tres, es de notarse el esfuerzo que se realiza por concebir y medir la competitividad territorial desde una perspectiva sistémica, integral, que permita tener el pulso de factores tan trascendentes como el educativo, que por supuesto está más que demostrado, incide directamente en el desarrollo empresarial, en la atracción de inversiones, en el Índice de Desarrollo Humano, etc.
Aprendiendo la lección, es evidente que para nuestra entidad se infiere la importancia de dotar de validez y confiabilidad a las cifras que se manejen en torno a los avances y retrocesos en los diferentes aspectos del sistema educativo. Asimismo, generar modelos replicables, homogéneos, metodológicamente impecables sin duda son atribuciones de las autoridades educativas, que deben ser cumplimentadas a saciedad, aunque igualmente importante es permitir a los mexicanos deseosos de invertir, que conozcan con certidumbre qué terreno pisan, sobre todo en el ámbito educativo, que por su naturaleza, debe mostrar el magisterio en la transparencia de las cifras, en la construcción de los indicadores, en la honestidad hacia los ciudadanos.
Más aún, desde la lógica territorial en cierta forma todos somos empresarios cuando decidimos elegir en dónde radicar; cuando no tenemos bien alguno sino lo que traemos puesto y decidimos probar fortuna laborando y radicando en determinado lugar. Por ello, desde la misma óptica, emigrar es decidir dejar de apostarle a lo improductivo, a lo que no nos satisface. A ellos, a quienes tienen derecho a elegir un mejor futuro, es inhumano engañarlos, en un afán de disminuir los indicadores de migración y lograr preservar las carreras políticas de unos cuantos. Hay que hacer conciencia de que la prospectiva ciudadana se dará de mejor manera a través de conocer mejor qué terreno se pisa y si vale la pena seguir habitando en determinado lugar. A la vez, la transparencia, validez y confiabilidad que exista en los indicadores educativos, permitirá acrecentar la confianza ciudadana y robustecer la identidad territorial. ¿Cómo apostarle a lo que no se puede calcular?
Estoy a sus órdenes en erik.aviles@gmail.com
lunes, 23 de agosto de 2010
Marchas vemos, razones aún no sabemos
Dr. Horacio Erik Avilés Martínez
El Ciclo Escolar 2010-2011 comienza este 23 de agosto en nuestra entidad. Ante su inminente arranque, comienzan también las manifestaciones que desde hace dos décadas se repiten periódicamente en el Centro Histórico de Morelia: a gritos, consignas y arengas, cerrando las vialidades.
En particular, la pasada semana, hubieron varias manifestaciones de esta índole que desquiciaron el tránsito vehicular en nuestra ciudad, ya de por sí asolado por los torrenciales aguaceros y la creciente aparición de baches.
Algunos optamos por protestar de otras maneras o simplemente guardamos un prudente silencio. Otros leemos o nos informamos por la radio mientras avanza el contingente. Unos pocos sacian vanamente su impotencia a través del claxon de nuestro auto, sin más remedio que esperar, porque unos cuantos, en el ejercicio de sus derechos de reunión y expresión se han apropiado del derecho de tránsito de la mayoría, una vez más.
En la radio, televisión y en columnas periodistas locales se cansan de criticar esto. En particular, suelen entrevistar a los trabajadores del transporte, quienes unánimemente se quejan, aunque ellos en más de alguna ocasión han incurrido en este tipo de medidas. Pero ¿y la enorme mayoría de los morelianos qué posicionamiento hemos asumido? ¿Autoridad alguna nos ha tomado en cuenta al respecto? ¿Los marchistas se han acercado a consultar la voluntad de los ciudadanos?
Las pérdidas en comercios establecidos son del orden de millones de pesos, por las escasas ventas, imposibilidad de acceder a los locales comerciales y en ocasiones, por los daños materiales que realizan los manifestantes. Por ende, hay quienes ante las marchas cierran sus negocios y dan por concluido el día. La imagen que se brinda a los turistas no es tampoco la más idónea, en una ciudad Patrimonio de la Humanidad, que es secuestrada sin reparar en las consecuencias que ello tiene. Los pronunciamientos de parte de las cámaras de comercio y servicios son reiterados, aunque parecen no tener mayor eco. Las microempresas del centro histórico de Morelia son víctimas cotidianas de problemas que evidentemente deben de tener soluciones alternas. Definitivamente la ropa sucia sí se lava en casa; pero esto no se debería hacer en la sala, en donde recibimos a nuestros visitantes.
Todos sabemos que este tipo de medidas son muy efectivas. Aunque ello ha desencadenado que haya auténticos profesionales de la arenga en el asfalto, quienes han hecho de estas manifestaciones un medio muy eficaz para obtener prebendas. Otros, en cambio, protestan ante injusticias y el silencio de los gobernantes que deberían de atenderlos. A los funcionarios les hacen pagar el costo de su inacción con enormes daños colaterales.
Pero, ¿cómo saber cuáles marchas son legítimas, válidas y cuáles son simplemente, medidas de presión política para llevar agua al molino de alguna facción ante el inminente avecinamiento de tiempos electorales?
Dicho de otra manera: ¿cómo distinguir una reverenda puntada de algún político decadente de una transgresión a los derechos elementales de los sectores más marginados de nuestra sociedad?
Uno de los problemas que hay que enfrentar en aras de lograr una solución integral es que “marchas vemos, razones aun no sabemos”. Por ejemplo, no se ha debatido suficientemente el llegar al punto de preguntarnos todos los morelianos si la marcha, una táctica de guerrilla urbana está agotada, o si aun deberá de rendir frutos para conseguir rápidamente audiencias.
Tal vez todos deberíamos de unirnos para pedir que no se vuelvan a realizar marchas ni plantones. Pero desde diferentes ángulos. Uno de los más apremiantes es el de la transparencia.
En Morelia, la gran mayoría de las marchas las realizan las fracciones magisteriales. En particular, la fracción democrática que encabeza el profesor Jorge Cázares Torres, dirigente estatal de la CNTE. En días pasados le hice la pregunta directa: ¿por qué marchar?
El profesor respondió que no marchan por gusto, sino por necesidad, ya que en muchas ocasiones no les hacen caso. Abunda al respecto: se realizan abusos en contra del gremio magisterial, existen condiciones muy precarias para el ejercicio de su labor profesional, y ante ello realizan pliegos petitorios, en ocasiones se firman minutas, que no se cumplen, o simplemente no se les da audiencia. Me parece que es una postura que en muchas ocasiones parecemos olvidar el resto de los morelianos y los descalificamos sin conocer a fondo sus razones. ¿Pero quién nos informa al respecto? El silencio connivente del gobierno al respecto, o las explicaciones a media tinta son inaceptables.
Sin embargo, las preguntas surgen por racimos:
¿Por qué marchar en horas y días laborables?, ¿cuántas veces hemos contemplado una marcha dominical?, ¿por qué sobre las calles y no sobre las banquetas?, ¿por qué mejor realizan un mitin en una plaza?, ¿por qué no hacen sus marchas y plantones en las oficinas o domicilios de los funcionarios?, ¿en verdad el maestro marchando también está educando?, cuando tienen éxito ¿por qué no publican inmediatamente los acuerdos que se firman?, ¿los acuerdos que firma el gobierno bajo presión tienen validez legal?, etc. Aunado a lo anterior, si los marchistas son profesores, multiplique usted por treinta el número y obtendrá la cantidad aproximada de niños que se han quedado sin clases durante al menos un día.
¿Cómo encontrar el equilibrio, un justo medio en el cual nadie salga perjudicado y todos ejerzamos nuestros derechos en plenitud?
En Michoacán, la fracción del PAN del Congreso Local ya hizo la propuesta de realizar legislación al respecto, para reglamentar las famosas marchas. Ello, hasta el momento, no ha sido bien acogido por el resto de los partidos, argumentándose que sería restringir las libertades ciudadanas. Paralelamente se han hecho propuestas tales como la construcción de un marchódromo, escaparate para las demandas ciudadanas.
El problema es complejo, ya que exhibe los abusos y defectos de un sistema democrático que es insuficiente para garantizar el ejercicio pleno de los derechos de todos los ciudadanos. Por ello, se requiere de una solución integral y no simplemente borrarlas o reubicarlas de un plumazo.
Creo que parte de la solución radica en eficientizar los procesos de interlocución de la sociedad ante las entidades gubernamentales, ya que la mutua connivencia parece ser el tema común en este tipo de medidas: unos dicen que no se les atiende, otros dicen que jamás se les consultó, pero salvo contadas excepciones, nadie denuncia de manera formal ni exhibiendo pruebas documentales. ¿Habrá manera de lograr responsabilizar a alguien por las marchas? Es decir, que se integren expedientes y se difundan a través de los medios masivos de comunicación y pruebas testimoniales en medios digitales. En la medida en que se obligue al gobierno y a los marchistas a informar las causas, efectos y seguimiento dado a las razones de tales manifestaciones habrá mayores posibilidades de debatir públicamente respecto de su validez y responsabilizar a quienes socavan nuestros derechos de tránsito y trabajo.
Si no tienen justificación ni vergüenza, se habrá de pedir el empleo de la fuerza pública para permitir el libre tránsito sin que la sociedad reclame al respecto, sino que más bien aplauda la medida, como ya ha ocurrido en algunas ocasiones.
Ya es manifiesto el hastío y desesperación de centenas de miles de morelianos que dependemos de las vialidades para trasladarnos y lograr mejorar nuestro estilo de vida.
¿O vamos a tener que entrar en la misma lógica y organizar una marcha general en Morelia para presionar a los actores gubernamentales para que ya jamás vuelva a haber marcha ni plantón alguno? A ellos les hacen caso marchando. Entonces nos marcan la línea para que los ciudadanos nos manifestemos con energía al respecto.
Indudablemente, para este tipo de cuestiones sería invaluable que existieran figuras de participación ciudadana tales como el plebiscito, para poder consultar a la opinión pública respecto a la validez de realizar marchas. Mientras se legisla al respecto, por lo menos, hay que exigir todos, desde nuestros ámbitos de opinión que se nos informe. Qué pasa con las marchas, quién las organiza, cuáles son sus fines, por qué se agotó el diálogo, en qué punto se rompió el trámite, quién es el responsable y cuáles son las pruebas documentales. La condena, repudio y apoyo popular deberán de venir en consecuencia, ya que quienes han decidido ventilar ante la sociedad sus pugnas, deberán de tener la decencia de informar cabalmente a los involuntarios damnificados. Las consignas y arengas no bastan, ni tampoco el número de personas que se amontonan, sino la fuerza que tengan por sí mismas las demandas que realizan. Por ello, hay que comenzar por informarnos a todos con plena suficiencia.
Esto, por supuesto, si se conciben a sí mismos como ciudadanos y no como clase marchista, y se identifican con todos los afectados. El gobierno deberá hacer lo propio al respecto, justificando plenamente su accionar y seguimiento, si es que en verdad nos representa.
Estoy a sus órdenes en erik.aviles@mexicanosprimero.org.
El Ciclo Escolar 2010-2011 comienza este 23 de agosto en nuestra entidad. Ante su inminente arranque, comienzan también las manifestaciones que desde hace dos décadas se repiten periódicamente en el Centro Histórico de Morelia: a gritos, consignas y arengas, cerrando las vialidades.
En particular, la pasada semana, hubieron varias manifestaciones de esta índole que desquiciaron el tránsito vehicular en nuestra ciudad, ya de por sí asolado por los torrenciales aguaceros y la creciente aparición de baches.
Algunos optamos por protestar de otras maneras o simplemente guardamos un prudente silencio. Otros leemos o nos informamos por la radio mientras avanza el contingente. Unos pocos sacian vanamente su impotencia a través del claxon de nuestro auto, sin más remedio que esperar, porque unos cuantos, en el ejercicio de sus derechos de reunión y expresión se han apropiado del derecho de tránsito de la mayoría, una vez más.
En la radio, televisión y en columnas periodistas locales se cansan de criticar esto. En particular, suelen entrevistar a los trabajadores del transporte, quienes unánimemente se quejan, aunque ellos en más de alguna ocasión han incurrido en este tipo de medidas. Pero ¿y la enorme mayoría de los morelianos qué posicionamiento hemos asumido? ¿Autoridad alguna nos ha tomado en cuenta al respecto? ¿Los marchistas se han acercado a consultar la voluntad de los ciudadanos?
Las pérdidas en comercios establecidos son del orden de millones de pesos, por las escasas ventas, imposibilidad de acceder a los locales comerciales y en ocasiones, por los daños materiales que realizan los manifestantes. Por ende, hay quienes ante las marchas cierran sus negocios y dan por concluido el día. La imagen que se brinda a los turistas no es tampoco la más idónea, en una ciudad Patrimonio de la Humanidad, que es secuestrada sin reparar en las consecuencias que ello tiene. Los pronunciamientos de parte de las cámaras de comercio y servicios son reiterados, aunque parecen no tener mayor eco. Las microempresas del centro histórico de Morelia son víctimas cotidianas de problemas que evidentemente deben de tener soluciones alternas. Definitivamente la ropa sucia sí se lava en casa; pero esto no se debería hacer en la sala, en donde recibimos a nuestros visitantes.
Todos sabemos que este tipo de medidas son muy efectivas. Aunque ello ha desencadenado que haya auténticos profesionales de la arenga en el asfalto, quienes han hecho de estas manifestaciones un medio muy eficaz para obtener prebendas. Otros, en cambio, protestan ante injusticias y el silencio de los gobernantes que deberían de atenderlos. A los funcionarios les hacen pagar el costo de su inacción con enormes daños colaterales.
Pero, ¿cómo saber cuáles marchas son legítimas, válidas y cuáles son simplemente, medidas de presión política para llevar agua al molino de alguna facción ante el inminente avecinamiento de tiempos electorales?
Dicho de otra manera: ¿cómo distinguir una reverenda puntada de algún político decadente de una transgresión a los derechos elementales de los sectores más marginados de nuestra sociedad?
Uno de los problemas que hay que enfrentar en aras de lograr una solución integral es que “marchas vemos, razones aun no sabemos”. Por ejemplo, no se ha debatido suficientemente el llegar al punto de preguntarnos todos los morelianos si la marcha, una táctica de guerrilla urbana está agotada, o si aun deberá de rendir frutos para conseguir rápidamente audiencias.
Tal vez todos deberíamos de unirnos para pedir que no se vuelvan a realizar marchas ni plantones. Pero desde diferentes ángulos. Uno de los más apremiantes es el de la transparencia.
En Morelia, la gran mayoría de las marchas las realizan las fracciones magisteriales. En particular, la fracción democrática que encabeza el profesor Jorge Cázares Torres, dirigente estatal de la CNTE. En días pasados le hice la pregunta directa: ¿por qué marchar?
El profesor respondió que no marchan por gusto, sino por necesidad, ya que en muchas ocasiones no les hacen caso. Abunda al respecto: se realizan abusos en contra del gremio magisterial, existen condiciones muy precarias para el ejercicio de su labor profesional, y ante ello realizan pliegos petitorios, en ocasiones se firman minutas, que no se cumplen, o simplemente no se les da audiencia. Me parece que es una postura que en muchas ocasiones parecemos olvidar el resto de los morelianos y los descalificamos sin conocer a fondo sus razones. ¿Pero quién nos informa al respecto? El silencio connivente del gobierno al respecto, o las explicaciones a media tinta son inaceptables.
Sin embargo, las preguntas surgen por racimos:
¿Por qué marchar en horas y días laborables?, ¿cuántas veces hemos contemplado una marcha dominical?, ¿por qué sobre las calles y no sobre las banquetas?, ¿por qué mejor realizan un mitin en una plaza?, ¿por qué no hacen sus marchas y plantones en las oficinas o domicilios de los funcionarios?, ¿en verdad el maestro marchando también está educando?, cuando tienen éxito ¿por qué no publican inmediatamente los acuerdos que se firman?, ¿los acuerdos que firma el gobierno bajo presión tienen validez legal?, etc. Aunado a lo anterior, si los marchistas son profesores, multiplique usted por treinta el número y obtendrá la cantidad aproximada de niños que se han quedado sin clases durante al menos un día.
¿Cómo encontrar el equilibrio, un justo medio en el cual nadie salga perjudicado y todos ejerzamos nuestros derechos en plenitud?
En Michoacán, la fracción del PAN del Congreso Local ya hizo la propuesta de realizar legislación al respecto, para reglamentar las famosas marchas. Ello, hasta el momento, no ha sido bien acogido por el resto de los partidos, argumentándose que sería restringir las libertades ciudadanas. Paralelamente se han hecho propuestas tales como la construcción de un marchódromo, escaparate para las demandas ciudadanas.
El problema es complejo, ya que exhibe los abusos y defectos de un sistema democrático que es insuficiente para garantizar el ejercicio pleno de los derechos de todos los ciudadanos. Por ello, se requiere de una solución integral y no simplemente borrarlas o reubicarlas de un plumazo.
Creo que parte de la solución radica en eficientizar los procesos de interlocución de la sociedad ante las entidades gubernamentales, ya que la mutua connivencia parece ser el tema común en este tipo de medidas: unos dicen que no se les atiende, otros dicen que jamás se les consultó, pero salvo contadas excepciones, nadie denuncia de manera formal ni exhibiendo pruebas documentales. ¿Habrá manera de lograr responsabilizar a alguien por las marchas? Es decir, que se integren expedientes y se difundan a través de los medios masivos de comunicación y pruebas testimoniales en medios digitales. En la medida en que se obligue al gobierno y a los marchistas a informar las causas, efectos y seguimiento dado a las razones de tales manifestaciones habrá mayores posibilidades de debatir públicamente respecto de su validez y responsabilizar a quienes socavan nuestros derechos de tránsito y trabajo.
Si no tienen justificación ni vergüenza, se habrá de pedir el empleo de la fuerza pública para permitir el libre tránsito sin que la sociedad reclame al respecto, sino que más bien aplauda la medida, como ya ha ocurrido en algunas ocasiones.
Ya es manifiesto el hastío y desesperación de centenas de miles de morelianos que dependemos de las vialidades para trasladarnos y lograr mejorar nuestro estilo de vida.
¿O vamos a tener que entrar en la misma lógica y organizar una marcha general en Morelia para presionar a los actores gubernamentales para que ya jamás vuelva a haber marcha ni plantón alguno? A ellos les hacen caso marchando. Entonces nos marcan la línea para que los ciudadanos nos manifestemos con energía al respecto.
Indudablemente, para este tipo de cuestiones sería invaluable que existieran figuras de participación ciudadana tales como el plebiscito, para poder consultar a la opinión pública respecto a la validez de realizar marchas. Mientras se legisla al respecto, por lo menos, hay que exigir todos, desde nuestros ámbitos de opinión que se nos informe. Qué pasa con las marchas, quién las organiza, cuáles son sus fines, por qué se agotó el diálogo, en qué punto se rompió el trámite, quién es el responsable y cuáles son las pruebas documentales. La condena, repudio y apoyo popular deberán de venir en consecuencia, ya que quienes han decidido ventilar ante la sociedad sus pugnas, deberán de tener la decencia de informar cabalmente a los involuntarios damnificados. Las consignas y arengas no bastan, ni tampoco el número de personas que se amontonan, sino la fuerza que tengan por sí mismas las demandas que realizan. Por ello, hay que comenzar por informarnos a todos con plena suficiencia.
Esto, por supuesto, si se conciben a sí mismos como ciudadanos y no como clase marchista, y se identifican con todos los afectados. El gobierno deberá hacer lo propio al respecto, justificando plenamente su accionar y seguimiento, si es que en verdad nos representa.
Estoy a sus órdenes en erik.aviles@mexicanosprimero.org.
sábado, 14 de agosto de 2010
Nuestra Juventud, el Pagaré Demográfico.
Dr. Horacio Erik Avilés Martínez
Sí, hoy más que nunca el famoso bono demográfico parece convertirse en un pagaré, al cual el tiempo que transcurre durante la inacción de todos los michoacanos solamente incrementa el monto. Día Internacional de la Juventud, es materia de celebración ó de volcar la atención plena a un sector pujante pero excluido por las políticas públicas que deberían de aprovechar la plenitud con la que se vive de los 12 a los 29 años, para consolidar la nación.
En particular, esfuerzos aislados pero insuficientes hasta el momento son los que caracterizan a esta sociedad michoacana en torno a una población que parece haber sido artificialmente fijada durante diecisiete años en una etapa de vida que ni siquiera se acierta a incluir como parte de un proceso natural de construcción de ciudadanía.
Ante esto, se frotan las manos los que mencionan que México cuenta con un bono demográfico que definen como una proporción elevada de jóvenes en edad productiva, que deberían producir más que nunca. A esos les digo que lo mismo nos pasó con el petróleo, gracias al cual íbamos a administrar la riqueza, pero acabamos importando gasolina. Con los jóvenes parece vivirse algo semejante, ya que los enviamos al exterior y a cambio recibiremos ayuda internacional para someter al orden a aquellos que se quedaron y no supimos educar con calidad, corresponsabilidad y compromiso.
Sin embargo, señalan las proyecciones economicistas que tenemos que aprovechar el momento y lograr que los jóvenes se esfuercen para construir la patria del futuro. Y hay quienes están motivados por tales cifras y se esfuerzan por ser mejores. Pero aún no se logra el consenso, muchos ya no se llenan con el discurso.
Las arengas son constantes, los esfuerzos desesperados, la sociedad establecida se desgañita invitando a los jóvenes a acercarse a las instituciones establecidas, a tomar los caminos habituales, los sistemas de éxito ya preestablecidos. Pero estas propuestas e iniciativas no las compran, y la juventud parece ser para muchos una condena que sobreviven como pueden. O buscan alternativas alejadas de los caminos que llevó a sus propios padres a vivir la vida que contemplan y critican minuciosamente: ¿cómo venderles una historia de éxito cuando sus padres sólo lograron un Volkswagen y casa de Infonavit después de 20 años de trabajo, haciendo exactamente lo mismo que les piden ahora que hagan? Es un insulto a su inteligencia.
Por ello es difícil cerrarles las puertas al dinero fácil, aún diciéndoles que serán carne de cañón, porque muchos eligen vivir rápido y morir de prisa, gozando lo que se adquiere en plenitud. La narcocultura parece hecha a la medida para los jóvenes. Pero no todos lo logran, muy pocos lo logran. Pero ¿qué alternativas ofrece el sistema?
Hoy cumple 11 años el Día internacional de la Juventud, aproximándose al final de su infancia.
El próximo año, habrá tocado la adolescencia y con ello, comenzará a ser joven. Vivirá la realidad de las implicaciones colaterales respecto a una aparente celebración, o a un derrame de cifras aisladas y alarmantes, secundadas por un ignominioso mutis respecto a las políticas transversales de atención a la juventud en sus problemas esenciales: empleo, salud y educación.
Con esto, y acercándose más a la comprensión de la gravedad del fenómeno, de la olla de presión en que se ha transformado una etapa de la vida, comenzarán a pedirse se borren los estereotipos; no más generaciones X, Y ni Z que parecieran intentar reducir a literales algebraicas el albedrío de millones de jóvenes. Si en lugar de reducir a literales, se encontraran los mínimos comunes multiplicadores de las potencialidades humanas, las estadísticas cobrarían más sentido. Porque son jóvenes con nombre y apellido, con vida, ilusiones y destinos. Los jóvenes son seres humanos. Es decir … son seres humanos.
Ser joven es –estadísticamente hablando- ser excluido. Ser joven en el segundo país más desigual del mundo no es tarea fácil. Menos lo es en una entidad en los últimos lugares de competitividad en el país.
En ese tenor, el joven michoacano -también por estadísticas- tiene rostro moreno. Si es estudiante, va a universidad pública o escuela normal. Es también por probabilidades, el vendedor de chicles, el valet parking, el repartidor de pizzas. Es también el resentido de cerveza en la banqueta, es la madre soltera, el padre involuntario, es el drogadicto, es el alcohólico, es el detenido en el retén, es el golpeado, es el amenazado en su escuela, es el deportista precozmente retirado, es el televidente, es recién egresado experto en vivir el desempleo por su inexperiencia, es sin embargo, el wanna be. Porque es el que sueña sin tocar en el corto plazo lo que imagina.
Es el migrante, un wet back. Es el cadáver carcomido en el desierto de Arizona. Es el fanático deportivo, es aún “la Locura 81”, es el espontáneo del grito impertinente en el aula de clases. Es, por ende, el reprobado. Es el limpiaparabrisas. Es el torso cubierto de pintura plateada al mediodía en el semáforo. Es el asesinado. Es el cuerpo disuelto en sosa cáustica. Es el de la palabra cáustica ignorada, es el del SIDA, el conductor del auto prensado. Es el resignado vendedor de centro comercial, la demostradora de productos insufribles. Es el vendedor de puerta en puerta, el milusos, el eterno vigilante del movimiento de vehículos oficiales, es el flaco que cabe entre los barrotes de las casas. Es la edecán. Es la secretaria multifuncional. Es el gordo que vende
boletos en el centro nocturno y es la muchacha del tubo cromado, Es el desempleado. Es ser subempleado. Es ser mal pagado. Es ser tentado por las ofertas del narco. Es desear y no tener. Es la cruz en el muro fronterizo. Juventud es el muro fronterizo. Ser joven es la propia cruz. Es ser “Pobre CONEVAL” en al menos cuatro dimensiones más de las que señala el organismo, porque eres pobre a lo largo, a lo ancho y profundo de tu realidad, durante la línea del tiempo, Es tener rezago educativo, es mirar graduarse de la facultad a trece compañeros de la primaria, mientras con otros ochenta y seis acarreas botes de mezcla en el “colado”.
Es el hueco en el estómago por todo lo que se desea de este enorme aparador que parece inalcanzable en que se ha convertido la vida en inequidad. Es mirar a los adultos de hoy y reprocharles con tu existencia por la inequidad en la que han sumido la realidad en que nos encontramos.
Es sin embargo, proponer con la propia existencia. Tal vez es asumir el reto de reconstruir lo que se dañó.
Por ello, felicidades a los jóvenes, porque lo son aunque no eligieron serlo. Irredentos, galopantes, líricos, visionarios, inexpertos, de ojos sorprendidos y maravillados, como pocas veces contemplamos a los que han dejado atrás sus mejores días y han elegido una máscara.
Hay que señalar que quienes tienen oportunidad se desmarcan, liberándose de la etiqueta de jóvenes y se incorporan al mundo de los adultos, en el vestir, en el hablar, en el actuar. Los que tienen herencia, los que logran ganar una vacante, los que estudian, los que se relacionan, las que son bonitas. Los que son hábiles socialmente. Esos pocos, ya pudieron, pero los más permanecen en el México del “no se puede porque estamos chavos”.
Son dos realidades diferentes, y entre los oprimidos y los ganadores hay una gran masa que no se atreve, que parecen seguir diciendo “hey, qué pasará”, una consigna que Linda Perry popularizó y que, ciertamente, ya alcanzó la mayoría de edad, sin obtener respuesta alguna.
Si caminas por la noche en las calles, ser joven parece ser un delito cuando no hay qué perseguir sino el ímpetu, el debate y el cuestionamiento del status quo. Ser contestatario, irreverente y agresivo está bien visto en el deporte, en los juegos y mecanismos distractores que retrasan la inclusión social. Y con ello, al aceptar la situación, se matiza y preserva el status quo. De cuando en cuando algunos pocos se incorporan, mayormente muy formales, son quienes entienden la lógica con que funciona el mundo.
Sí, hay que educar a los jóvenes, pero también hay que educarnos para aceptar a los jóvenes y abrir puertas que permanecen cerradas, para todos aquellos que no digieren el hecho de que nuestra iniciativa es México y aun no están allende el Bravo.
Es momento de hacer una reflexión y repensar las políticas de juventud, que deben ser completamente transversales, integrales, preventivas, asistenciales, solidarias y subsidiarias, inteligentes y anticipatorias. Las entidades encargadas de juventud deben dejar de buscar ser gobiernos pequeños, para convertirse en gestores y promotores de auténticas soluciones para la tercera parte de la población en el país. Dejar de preocuparse por protagonizar programas y generar impactos, efectos colaterales con su accionar.
No es posible seguir pensando que las instancias de juventud sean las que brinden distractores, espacios para practicar deportes, etcétera cuando eluden por completo el debate: cómo integrar socialmente a los jóvenes con plena sustentabilidad, que sean verdaderamente constantes sus carreras. Pero también, hay que entenderlo, dentro de los tres órdenes de gobierno, no pareciera siquiera haber espacios de gestoría, los intersticios por donde ubicarlos parecen cerrarse cada vez más.
La educación parece ser la solución, pero no como la que existe actualmente: una educación para una minoría, que genera frustraciones tanto para los que ingresan a un interminable sistema meritocrático en el cual entretenerse mientras llega el tiempo de casarse y tener hijos. Se requiere una verdadera educación de calidad, transformadora, que desenvuelva las potencialidades de la juventud y les permita insertarse con la ventaja de su pujanza en una sociedad abierta para ellos.
Es tiempo de pronunciarse a favor de dejar de ser un sector oprimido, olvidado, laxo, amorfo y posicionar la educación de los michoacanos como la más importante de las herencias y comprometernos a fondo con una educación de calidad, competitiva, que nos permita soñar con vivir donde queramos, que no nos ate al subempleo, a los programas asistencialistas.
Estamos en tiempo de exigir con dignidad el mejor de los activos, que por ley, como derecho humano asiste a todos. Y hay que desearla y buscarla con el mismo ánimo con el cual escapamos de los incontables futuros no deseados que señalábamos hace algunos párrafo, luchando día tras día con la misma intensidad con que se sufre esta metamorfosis, esta transición dolorosa de la cual no todos los michoacanos -como las estadísticas lo dicen- han salido bien librados.
Estoy a sus órdenes en erik.aviles@gmail.com
Sí, hoy más que nunca el famoso bono demográfico parece convertirse en un pagaré, al cual el tiempo que transcurre durante la inacción de todos los michoacanos solamente incrementa el monto. Día Internacional de la Juventud, es materia de celebración ó de volcar la atención plena a un sector pujante pero excluido por las políticas públicas que deberían de aprovechar la plenitud con la que se vive de los 12 a los 29 años, para consolidar la nación.
En particular, esfuerzos aislados pero insuficientes hasta el momento son los que caracterizan a esta sociedad michoacana en torno a una población que parece haber sido artificialmente fijada durante diecisiete años en una etapa de vida que ni siquiera se acierta a incluir como parte de un proceso natural de construcción de ciudadanía.
Ante esto, se frotan las manos los que mencionan que México cuenta con un bono demográfico que definen como una proporción elevada de jóvenes en edad productiva, que deberían producir más que nunca. A esos les digo que lo mismo nos pasó con el petróleo, gracias al cual íbamos a administrar la riqueza, pero acabamos importando gasolina. Con los jóvenes parece vivirse algo semejante, ya que los enviamos al exterior y a cambio recibiremos ayuda internacional para someter al orden a aquellos que se quedaron y no supimos educar con calidad, corresponsabilidad y compromiso.
Sin embargo, señalan las proyecciones economicistas que tenemos que aprovechar el momento y lograr que los jóvenes se esfuercen para construir la patria del futuro. Y hay quienes están motivados por tales cifras y se esfuerzan por ser mejores. Pero aún no se logra el consenso, muchos ya no se llenan con el discurso.
Las arengas son constantes, los esfuerzos desesperados, la sociedad establecida se desgañita invitando a los jóvenes a acercarse a las instituciones establecidas, a tomar los caminos habituales, los sistemas de éxito ya preestablecidos. Pero estas propuestas e iniciativas no las compran, y la juventud parece ser para muchos una condena que sobreviven como pueden. O buscan alternativas alejadas de los caminos que llevó a sus propios padres a vivir la vida que contemplan y critican minuciosamente: ¿cómo venderles una historia de éxito cuando sus padres sólo lograron un Volkswagen y casa de Infonavit después de 20 años de trabajo, haciendo exactamente lo mismo que les piden ahora que hagan? Es un insulto a su inteligencia.
Por ello es difícil cerrarles las puertas al dinero fácil, aún diciéndoles que serán carne de cañón, porque muchos eligen vivir rápido y morir de prisa, gozando lo que se adquiere en plenitud. La narcocultura parece hecha a la medida para los jóvenes. Pero no todos lo logran, muy pocos lo logran. Pero ¿qué alternativas ofrece el sistema?
Hoy cumple 11 años el Día internacional de la Juventud, aproximándose al final de su infancia.
El próximo año, habrá tocado la adolescencia y con ello, comenzará a ser joven. Vivirá la realidad de las implicaciones colaterales respecto a una aparente celebración, o a un derrame de cifras aisladas y alarmantes, secundadas por un ignominioso mutis respecto a las políticas transversales de atención a la juventud en sus problemas esenciales: empleo, salud y educación.
Con esto, y acercándose más a la comprensión de la gravedad del fenómeno, de la olla de presión en que se ha transformado una etapa de la vida, comenzarán a pedirse se borren los estereotipos; no más generaciones X, Y ni Z que parecieran intentar reducir a literales algebraicas el albedrío de millones de jóvenes. Si en lugar de reducir a literales, se encontraran los mínimos comunes multiplicadores de las potencialidades humanas, las estadísticas cobrarían más sentido. Porque son jóvenes con nombre y apellido, con vida, ilusiones y destinos. Los jóvenes son seres humanos. Es decir … son seres humanos.
Ser joven es –estadísticamente hablando- ser excluido. Ser joven en el segundo país más desigual del mundo no es tarea fácil. Menos lo es en una entidad en los últimos lugares de competitividad en el país.
En ese tenor, el joven michoacano -también por estadísticas- tiene rostro moreno. Si es estudiante, va a universidad pública o escuela normal. Es también por probabilidades, el vendedor de chicles, el valet parking, el repartidor de pizzas. Es también el resentido de cerveza en la banqueta, es la madre soltera, el padre involuntario, es el drogadicto, es el alcohólico, es el detenido en el retén, es el golpeado, es el amenazado en su escuela, es el deportista precozmente retirado, es el televidente, es recién egresado experto en vivir el desempleo por su inexperiencia, es sin embargo, el wanna be. Porque es el que sueña sin tocar en el corto plazo lo que imagina.
Es el migrante, un wet back. Es el cadáver carcomido en el desierto de Arizona. Es el fanático deportivo, es aún “la Locura 81”, es el espontáneo del grito impertinente en el aula de clases. Es, por ende, el reprobado. Es el limpiaparabrisas. Es el torso cubierto de pintura plateada al mediodía en el semáforo. Es el asesinado. Es el cuerpo disuelto en sosa cáustica. Es el de la palabra cáustica ignorada, es el del SIDA, el conductor del auto prensado. Es el resignado vendedor de centro comercial, la demostradora de productos insufribles. Es el vendedor de puerta en puerta, el milusos, el eterno vigilante del movimiento de vehículos oficiales, es el flaco que cabe entre los barrotes de las casas. Es la edecán. Es la secretaria multifuncional. Es el gordo que vende
boletos en el centro nocturno y es la muchacha del tubo cromado, Es el desempleado. Es ser subempleado. Es ser mal pagado. Es ser tentado por las ofertas del narco. Es desear y no tener. Es la cruz en el muro fronterizo. Juventud es el muro fronterizo. Ser joven es la propia cruz. Es ser “Pobre CONEVAL” en al menos cuatro dimensiones más de las que señala el organismo, porque eres pobre a lo largo, a lo ancho y profundo de tu realidad, durante la línea del tiempo, Es tener rezago educativo, es mirar graduarse de la facultad a trece compañeros de la primaria, mientras con otros ochenta y seis acarreas botes de mezcla en el “colado”.
Es el hueco en el estómago por todo lo que se desea de este enorme aparador que parece inalcanzable en que se ha convertido la vida en inequidad. Es mirar a los adultos de hoy y reprocharles con tu existencia por la inequidad en la que han sumido la realidad en que nos encontramos.
Es sin embargo, proponer con la propia existencia. Tal vez es asumir el reto de reconstruir lo que se dañó.
Por ello, felicidades a los jóvenes, porque lo son aunque no eligieron serlo. Irredentos, galopantes, líricos, visionarios, inexpertos, de ojos sorprendidos y maravillados, como pocas veces contemplamos a los que han dejado atrás sus mejores días y han elegido una máscara.
Hay que señalar que quienes tienen oportunidad se desmarcan, liberándose de la etiqueta de jóvenes y se incorporan al mundo de los adultos, en el vestir, en el hablar, en el actuar. Los que tienen herencia, los que logran ganar una vacante, los que estudian, los que se relacionan, las que son bonitas. Los que son hábiles socialmente. Esos pocos, ya pudieron, pero los más permanecen en el México del “no se puede porque estamos chavos”.
Son dos realidades diferentes, y entre los oprimidos y los ganadores hay una gran masa que no se atreve, que parecen seguir diciendo “hey, qué pasará”, una consigna que Linda Perry popularizó y que, ciertamente, ya alcanzó la mayoría de edad, sin obtener respuesta alguna.
Si caminas por la noche en las calles, ser joven parece ser un delito cuando no hay qué perseguir sino el ímpetu, el debate y el cuestionamiento del status quo. Ser contestatario, irreverente y agresivo está bien visto en el deporte, en los juegos y mecanismos distractores que retrasan la inclusión social. Y con ello, al aceptar la situación, se matiza y preserva el status quo. De cuando en cuando algunos pocos se incorporan, mayormente muy formales, son quienes entienden la lógica con que funciona el mundo.
Sí, hay que educar a los jóvenes, pero también hay que educarnos para aceptar a los jóvenes y abrir puertas que permanecen cerradas, para todos aquellos que no digieren el hecho de que nuestra iniciativa es México y aun no están allende el Bravo.
Es momento de hacer una reflexión y repensar las políticas de juventud, que deben ser completamente transversales, integrales, preventivas, asistenciales, solidarias y subsidiarias, inteligentes y anticipatorias. Las entidades encargadas de juventud deben dejar de buscar ser gobiernos pequeños, para convertirse en gestores y promotores de auténticas soluciones para la tercera parte de la población en el país. Dejar de preocuparse por protagonizar programas y generar impactos, efectos colaterales con su accionar.
No es posible seguir pensando que las instancias de juventud sean las que brinden distractores, espacios para practicar deportes, etcétera cuando eluden por completo el debate: cómo integrar socialmente a los jóvenes con plena sustentabilidad, que sean verdaderamente constantes sus carreras. Pero también, hay que entenderlo, dentro de los tres órdenes de gobierno, no pareciera siquiera haber espacios de gestoría, los intersticios por donde ubicarlos parecen cerrarse cada vez más.
La educación parece ser la solución, pero no como la que existe actualmente: una educación para una minoría, que genera frustraciones tanto para los que ingresan a un interminable sistema meritocrático en el cual entretenerse mientras llega el tiempo de casarse y tener hijos. Se requiere una verdadera educación de calidad, transformadora, que desenvuelva las potencialidades de la juventud y les permita insertarse con la ventaja de su pujanza en una sociedad abierta para ellos.
Es tiempo de pronunciarse a favor de dejar de ser un sector oprimido, olvidado, laxo, amorfo y posicionar la educación de los michoacanos como la más importante de las herencias y comprometernos a fondo con una educación de calidad, competitiva, que nos permita soñar con vivir donde queramos, que no nos ate al subempleo, a los programas asistencialistas.
Estamos en tiempo de exigir con dignidad el mejor de los activos, que por ley, como derecho humano asiste a todos. Y hay que desearla y buscarla con el mismo ánimo con el cual escapamos de los incontables futuros no deseados que señalábamos hace algunos párrafo, luchando día tras día con la misma intensidad con que se sufre esta metamorfosis, esta transición dolorosa de la cual no todos los michoacanos -como las estadísticas lo dicen- han salido bien librados.
Estoy a sus órdenes en erik.aviles@gmail.com
miércoles, 28 de julio de 2010
Semana Educativa.
Implicaciones del Boicot a los Libros de Texto Gratuitos en la Agroindustria michoacana.
Dr. Horacio Erik Avilés-Martínez
Estimados amigos de Agencia Informativa Michoacana, agradezco el espacio al Lic.Arturo Bravo Esquerra, quien además de ser el director de este espacio informativo importancia cada vez más relevante, es un gran amigo que muestra interés por el debate en torno al más trascendente de los grandes temas de Michoacán: la educación.
Esta semana me encontré con que Michoacán mantiene niveles menores en diversos renglones de la innovación en relación con el comportamiento nacional, como en la creación de nuevos productos, mejora de procesos de trabajo y certificación de procesos, de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Esto, vislumbrado desde la óptica de que como jóvenes nos encontramos con el tabú de ingresar a un mercado laboral cada vez más dinámico, cambiante, es sin duda muy relevante. El mercado laboral es un subsistema que cambia constantemente de forma, que se flexibiliza, se adapta y muta.
Asimismo, se nos presenta reiteradamente la disyuntiva: emprender ó ser empleado. Tal parece que hay que aprender a vivir en ambos mundos, pero no se nos muestra cómo. El mundo para el joven recién egresado pareciera estar cerrado, se presenta como un sistema del cual simplemente no formamos parte. Sin embargo, hay muchos cabos sueltos, muchas pistas que seguir para ir logrando la anhelada inserción social y laboral.
¿Cuál es la contraseña para ingresar a este mágico mundo en donde nos depara una vida laboral a la que habremos de consagrar nuestros mejores años? Sin duda, la respuesta es una buena educación. Lograr entender las posibilidades enormes de inclusión social radica por una parte en un sólido currículum vitae y por otra, en entender adecuadamente la realidad y anticipar las mejores oportunidades de bienestar y desarrollo para nuestras propias vidas.
Visto así, vivir mejor radica en buena medida en saber comprender nuestro Universo, y para ello, qué mejor que haber asistido a la universidad, institución que ha sido durante siglos la encargada de mostrar el mundo a los jóvenes ansiosos de capilaridad y movilidad social.
Afortunada y paulatinamente, las famosas redes de poder, compadrazgos y recomendaciones poco a poco palidecen en nuestra sociedad. Ese gran mal del pasado que coartó las aspiraciones de jóvenes talentosos poco a poco es erradicado. Cada vez nos encontramos con mayores oportunidades de competir por un empleo. Aunque siga existiendo desempleo, las vacantes cada vez se concursan más y los más aptos son capaces de llegar a ocupar mejores puestos, más afines con su vocación y por ende, mejor remunerados.
Es innegable que el contar con una buena educación representa certidumbre para el empresario, para el gobierno, para la sociedad en general, pero principalmente es seguridad para los padres de familia, que se esfuerzan para dejar la mejor de las herencias a sus hijos: la transformación y desarrollo de las mejores capacidades de su ser.
A nivel global, la estrecha vinculación entre la educación y los negocios parece ser cada vez mejor entendida por la comunidad internacional. Michoacán no es la excepción, poco a poco ha permeado un interés por formarse en materia de negocios y ya a estas alturas contamos en escuelas públicas y privadas con licenciaturas y maestrías en Comercio Exterior, e incluso contamos en Morelia con un Doctorado en Ciencias en Negocios Internacionales, acreditado ante CONACYT.
Sin embargo, la educación básica en Michoacán, tanto pública como privada, no es la más competitiva de nuestro país, ni tampoco nuestro país es el que brinda la educación más competitiva a nivel mundial. Somos el país situado en último lugar de entre 40 países que conforman a la OCDE. Y Michoacán suele ocupar los últimos peldaños de la clasificación nacional en indicadores tan importantes como deserción, reprobación y cobertura escolar.
Esto, en palabras de Alejandro Ramírez Magaña, significa que si la educación nacional fuese un tren –uno muy lento por cierto- los michoacanos estaríamos en el caboose, luchando por permanecer desenganchados del resto del convoy.
En particular, entre uno de los obstáculos mayores para la competitividad que ubico en el sector agroindustrial -que está determinado como prioritario por los diferentes estudios sobre la competitividad de nuestro estado-, está el hecho de que se esté regresando al Plan ‘93, con la ya firmada y convenida reimpresión de libros de texto gratuitos en educación básica. Esto es, por un acuerdo signado entre la SEE y el CNTE, en Michoacán se reimprimirán 996,000 libros de texto gratuito para educación básica, cuyos contenidos datan de 1993.
Independientemente del dispendio que ello implica, ¿sabrán los articuladores de esta medida que, aunque las materias de español y matemáticas no sufrieron en ese periodo demasiadas modificaciones, las ciencias y las humanidades sí?
¿Qué postura asumirán los responsables de la firma de este convenio SEE- CNTE ante la notoria carencia de un tema de tal trascendencia como la aparición y desarrollo de las ciencias genómicas?
¿Sabrán que existe una carrera denominada Licenciatura en Genómica Alimentaria en una universidad pública en Michoacán, la Universidad de la Ciénega del Estado de Michoacán de Ocampo? ¿Ponderarán el duro boicot que implica a la citada carrera el que no aparezcan contenidos de tal índole en los libros de texto de educación básica de los niños michoacanos? Habrá que esperar a que los libros “Del Rincón” que edita la SEP y la libertad de cátedra saquen la cara por un tema tan relevante sobre el cual hay que despertar curiosidad en el educando desde muy temprana edad.
Mientras tanto, hoy en Michoacán, y a pesar de la vocación productiva manifiesta de la entidad, sólo un 3.5 por ciento de los estudiantes de nivel superior están matriculados en carreras de ciencias agrícolas. ¿Cómo se reparará el vacío educacional que permanecerá al menos hasta el bachillerato en los alumnos?
Ante tal situación, los michoacanos necesitamos emprender una gran brigada en nuestra entidad para lograr que nuestros hijos sean capaces de concebir el mundo de la manera en la cual lo entienden los jóvenes de los países competitivos. Qué tengan altas capacidades en ciencias, en comprensión lectora y en matemáticas, con amplias capacidades de crítica y análisis, verdaderas herramientas para seguir aprendiendo por cuenta propia y todo ello, con una profunda identidad territorial. Sin perder lo propio, pero rescatando lo mejor de lo ajeno.
Recordemos que al sistema educativo michoacano lo conformamos el gobierno estatal, la representación federal en materia educativa, el Congreso del Estado, los sindicatos magisteriales, los maestros, los padres de familia y nuestros hijos. De todos estos integrantes, destacan los padres de familia y alumnos como los más independientes y capaces de desarrollar la educación en Michoacán, capaces de catalizar el status quo a favor de la educación en Michoacán. Por ende, el exhorto es para comprometernos más con la educación de nuestros hijos. Hay que asegurarnos de que nuestros hijos asistan en las mejores condiciones posibles para el aprendizaje, que hagan su tarea, que tengan acceso a información suplementaria a la brindada en el aula de clases, pero también hay que exigir mejores resultados a las autoridades educativas.
Estoy a sus órdenes en eaviles@mexicanosprimero.org
Dr. Horacio Erik Avilés-Martínez
Estimados amigos de Agencia Informativa Michoacana, agradezco el espacio al Lic.Arturo Bravo Esquerra, quien además de ser el director de este espacio informativo importancia cada vez más relevante, es un gran amigo que muestra interés por el debate en torno al más trascendente de los grandes temas de Michoacán: la educación.
Esta semana me encontré con que Michoacán mantiene niveles menores en diversos renglones de la innovación en relación con el comportamiento nacional, como en la creación de nuevos productos, mejora de procesos de trabajo y certificación de procesos, de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Esto, vislumbrado desde la óptica de que como jóvenes nos encontramos con el tabú de ingresar a un mercado laboral cada vez más dinámico, cambiante, es sin duda muy relevante. El mercado laboral es un subsistema que cambia constantemente de forma, que se flexibiliza, se adapta y muta.
Asimismo, se nos presenta reiteradamente la disyuntiva: emprender ó ser empleado. Tal parece que hay que aprender a vivir en ambos mundos, pero no se nos muestra cómo. El mundo para el joven recién egresado pareciera estar cerrado, se presenta como un sistema del cual simplemente no formamos parte. Sin embargo, hay muchos cabos sueltos, muchas pistas que seguir para ir logrando la anhelada inserción social y laboral.
¿Cuál es la contraseña para ingresar a este mágico mundo en donde nos depara una vida laboral a la que habremos de consagrar nuestros mejores años? Sin duda, la respuesta es una buena educación. Lograr entender las posibilidades enormes de inclusión social radica por una parte en un sólido currículum vitae y por otra, en entender adecuadamente la realidad y anticipar las mejores oportunidades de bienestar y desarrollo para nuestras propias vidas.
Visto así, vivir mejor radica en buena medida en saber comprender nuestro Universo, y para ello, qué mejor que haber asistido a la universidad, institución que ha sido durante siglos la encargada de mostrar el mundo a los jóvenes ansiosos de capilaridad y movilidad social.
Afortunada y paulatinamente, las famosas redes de poder, compadrazgos y recomendaciones poco a poco palidecen en nuestra sociedad. Ese gran mal del pasado que coartó las aspiraciones de jóvenes talentosos poco a poco es erradicado. Cada vez nos encontramos con mayores oportunidades de competir por un empleo. Aunque siga existiendo desempleo, las vacantes cada vez se concursan más y los más aptos son capaces de llegar a ocupar mejores puestos, más afines con su vocación y por ende, mejor remunerados.
Es innegable que el contar con una buena educación representa certidumbre para el empresario, para el gobierno, para la sociedad en general, pero principalmente es seguridad para los padres de familia, que se esfuerzan para dejar la mejor de las herencias a sus hijos: la transformación y desarrollo de las mejores capacidades de su ser.
A nivel global, la estrecha vinculación entre la educación y los negocios parece ser cada vez mejor entendida por la comunidad internacional. Michoacán no es la excepción, poco a poco ha permeado un interés por formarse en materia de negocios y ya a estas alturas contamos en escuelas públicas y privadas con licenciaturas y maestrías en Comercio Exterior, e incluso contamos en Morelia con un Doctorado en Ciencias en Negocios Internacionales, acreditado ante CONACYT.
Sin embargo, la educación básica en Michoacán, tanto pública como privada, no es la más competitiva de nuestro país, ni tampoco nuestro país es el que brinda la educación más competitiva a nivel mundial. Somos el país situado en último lugar de entre 40 países que conforman a la OCDE. Y Michoacán suele ocupar los últimos peldaños de la clasificación nacional en indicadores tan importantes como deserción, reprobación y cobertura escolar.
Esto, en palabras de Alejandro Ramírez Magaña, significa que si la educación nacional fuese un tren –uno muy lento por cierto- los michoacanos estaríamos en el caboose, luchando por permanecer desenganchados del resto del convoy.
En particular, entre uno de los obstáculos mayores para la competitividad que ubico en el sector agroindustrial -que está determinado como prioritario por los diferentes estudios sobre la competitividad de nuestro estado-, está el hecho de que se esté regresando al Plan ‘93, con la ya firmada y convenida reimpresión de libros de texto gratuitos en educación básica. Esto es, por un acuerdo signado entre la SEE y el CNTE, en Michoacán se reimprimirán 996,000 libros de texto gratuito para educación básica, cuyos contenidos datan de 1993.
Independientemente del dispendio que ello implica, ¿sabrán los articuladores de esta medida que, aunque las materias de español y matemáticas no sufrieron en ese periodo demasiadas modificaciones, las ciencias y las humanidades sí?
¿Qué postura asumirán los responsables de la firma de este convenio SEE- CNTE ante la notoria carencia de un tema de tal trascendencia como la aparición y desarrollo de las ciencias genómicas?
¿Sabrán que existe una carrera denominada Licenciatura en Genómica Alimentaria en una universidad pública en Michoacán, la Universidad de la Ciénega del Estado de Michoacán de Ocampo? ¿Ponderarán el duro boicot que implica a la citada carrera el que no aparezcan contenidos de tal índole en los libros de texto de educación básica de los niños michoacanos? Habrá que esperar a que los libros “Del Rincón” que edita la SEP y la libertad de cátedra saquen la cara por un tema tan relevante sobre el cual hay que despertar curiosidad en el educando desde muy temprana edad.
Mientras tanto, hoy en Michoacán, y a pesar de la vocación productiva manifiesta de la entidad, sólo un 3.5 por ciento de los estudiantes de nivel superior están matriculados en carreras de ciencias agrícolas. ¿Cómo se reparará el vacío educacional que permanecerá al menos hasta el bachillerato en los alumnos?
Ante tal situación, los michoacanos necesitamos emprender una gran brigada en nuestra entidad para lograr que nuestros hijos sean capaces de concebir el mundo de la manera en la cual lo entienden los jóvenes de los países competitivos. Qué tengan altas capacidades en ciencias, en comprensión lectora y en matemáticas, con amplias capacidades de crítica y análisis, verdaderas herramientas para seguir aprendiendo por cuenta propia y todo ello, con una profunda identidad territorial. Sin perder lo propio, pero rescatando lo mejor de lo ajeno.
Recordemos que al sistema educativo michoacano lo conformamos el gobierno estatal, la representación federal en materia educativa, el Congreso del Estado, los sindicatos magisteriales, los maestros, los padres de familia y nuestros hijos. De todos estos integrantes, destacan los padres de familia y alumnos como los más independientes y capaces de desarrollar la educación en Michoacán, capaces de catalizar el status quo a favor de la educación en Michoacán. Por ende, el exhorto es para comprometernos más con la educación de nuestros hijos. Hay que asegurarnos de que nuestros hijos asistan en las mejores condiciones posibles para el aprendizaje, que hagan su tarea, que tengan acceso a información suplementaria a la brindada en el aula de clases, pero también hay que exigir mejores resultados a las autoridades educativas.
Estoy a sus órdenes en eaviles@mexicanosprimero.org
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